Ser propietario es un cambio del cielo a la tierra. Tener un techo propio es el anhelo de todo individuo. La seguridad que otorga una vivienda digna y propia lo pueden ponderar quienes han tenido que vivir como nómadas en su propia tierra, igual aquellos que han invertido gran cantidad de recursos en renta, pues como dicen: “quien vive alquilado paga la casa hoy y la debe mañana y nunca será suya”. 

Esta realidad que afecta a gran parte de la población está cambiando gracias a la visión de este gobierno que tiene como objetivo reducir estas cifras y poder facilitar a miles de dominicanos las condiciones para alcanzar su sueño de tener casa propia. “Si no fuera por este plan sería imposible que un trabajador promedio pueda obtener su casa con constructoras privadas, sino fuera así esto que estoy viviendo hoy no sería posible” afirma doña Carmen Hiraldo, una de las primeras 60 beneficiarias de las 656 unidades que tendrá el proyecto Los Salados, en Santiago de los Caballeros del Plan Mi Vivienda del Ministerio de Vivienda y Edificaciones (MIVED).

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“Quien vive alquilado paga la casa hoy y la debe mañana y nunca será suya”

Su historia es conmovedora e inspiradora. Enfermera de profesión, debía viajar todos los días para cumplir con su trabajo desde la comunidad de Altamira en Puerto Plata, hasta el Hospital Presidente Estrella Ureña en Santiago de los Caballeros. Un trayecto largo, tedioso y peligroso, pues abandonaba su hogar antes de que el sol saliera, y regresaba cuando ya se había ocultado, luego de su jornada laboral.

Con el tiempo esta rutina se hizo cuesta arriba. Así que decidió pedirle a una de sus mejores amigas que le permitiera permanecer en su casa para evitar el largo recorrido que ya tenía años haciendo. Aunque esto representó un alivio, trajo consigo otra dificultad: alejarse de sus hijos.

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Para ella esto fue lo más difícil. Puesto que se estaba privando de verlos salir, crecer y de estar ahí para apoyarles en todo momento cómo le manda su instinto materno. “Cuando estuvieron con edad de trabajar me dijeron que querían venir a vivir a Santiago para generar entre todos mayores ingresos. Pero no teníamos donde estar todos juntos, por eso digo que estábamos divididos, yo donde mi amiga y ellos donde sus tíos”, expresa con nostalgia con la mirada perdida, recordando esos tiempos difíciles.

Tan pronto se enteró del Plan Mi Vivienda no dudó en llenar el formulario correspondiente. Con fe en Dios, se olvidó de esta solicitud hasta que un buen día recibió la llamada de que habían analizado su caso y sería la propietaria de una unidad. A menos de un año de haber depositado su solicitud, tuvo el honor de recibir de manos del Presidente de la República, Luis Abinader, las llaves de su hogar.

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“Ese día será inolvidable para mí. Yo estaba nerviosa, pensaba que era un sueño, el Presidente me dijo ya se puede quedar en su casa doña Carmen. Yo estaba en el aire, nunca imaginé que el Presidente almorzaría conmigo, compartiría con mi familia, nos riéramos juntos, eso es una felicidad total”

Resalta el apoyo que desde el principio del proceso recibió del Ministerio de la Vivienda. Dice que estuvieron pendientes de ella todo el tiempo, orientando, llamando y acompañándole ante cualquier duda o inquietud.

Propietaria incrédula

“Fruto de un proceso de salud que pasé tuve mucho miedo de faltarle a mis hijos y no dejarles un techo para vivir. Y hoy estamos aquí, mi casa es mi pedacito de cielo aquí en la tierra”

Lissette Peralta es otra beneficiaria del residencial Los Salados. Ella misma se describe como la “beneficiaria incrédula” pues según cuenta hasta que no tuvo las llaves en sus manos, siempre pensó que no era posible.

Agradece a su hermana que nunca se rindió a su negativa de completar el formulario en línea. Un buen día decidió complacer a su hermana y con mucha suspicacia ingresó sus datos. Cuando recibió la llamada de que había calificado para una unidad “fue corriendo” a una sucursal de Banreservas para que por favor le dijeran si la cuenta que tenía en manos, a la que debía depositar el inicial, pertenecía a una constructora y de esta manera comprobar que no se trataba de una artimaña de maleantes.

De hecho, recuerda que la llamaron varias veces, pero como no creía que esto fuera posible, contestaba con cinismo a las preguntas que le hacían los encargados de contactar a los beneficiarios. Por fin, decidió anotar todos los datos que el operador le facilitó e hizo sus investigaciones. Se fijó que era una constructora real con dirección reconocida y comenzó a creer que sus oraciones habían sido escuchadas.

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Insiste en que alimentaba su incredulidad ya que no conocía a ningún político, que su familia no conocía a ningún funcionario, recordando la vieja forma en que estos casos se trataban en el pasado y que gracias al cambio y a esta nueva forma de gobernar, los ciudadanos tienen las mismas oportunidades.

Esto ha representado para nosotros una gran bendición. Habíamos estado orando, mis hijos y yo, para que Dios nos permitiera algún día tener una casa propia. Fruto de un proceso de salud que pasé tuve mucho miedo de faltarle a mis hijos y no dejarles un techo para vivir, donde protegerse. Y hoy estamos aquí. Aun el día de la entrega formal del apartamento no creía que fuese posible que nuestras oraciones hayan sido contestadas de una manera tan rápida y especial como esta. Mi casa es mi pedacito de cielo aquí en la tierra”, asegura Lisette, visiblemente emocionada.

No puede esconder su alegría

Yanelda no puede esconder la alegría. La delata su sonrisa y sus carcajadas a cada instante. Narra su historia entre suspiros recordando las condiciones maltrechas de su antigua vivienda comparadas con las actuales, dice que es un cambio del cielo a la tierra.

Ella es bioanalista de profesión. Tiene tan presente el día en que la llamaron para informarle de que era beneficiaria del Plan Mi Vivienda La Barranquita, pues coincidió con la presentación de su tesis. Tan pronto recibió la buena noticia se sintió aliviada y dijo que era el preludio de que le iría bien frente al jurado que la evaluaría. Y así fue. Aquel día quedará en su memoria por largo tiempo ya que se cumplían sus dos más grandes sueños: ser profesional y tener un techo propio.

Junto a su esposo, Carlos Miguel Rocha, ha procreado dos hijos: Anderson de 13 años y Yulian de 11. Ambos están felices pues ya tienen privacidad, ya que cada uno tiene su habitación separada. Cada cual puede decorarla con los objetos que le gustan de acuerdo con su personalidad.

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“Me inscribí con miedo, pues piden muchos datos. Una amiga me envió el enlace para completar el formulario, recuerdo que eso fue el 21 de mayo del 2021 y ya el 3 de febrero de 2022 me dijeron que fui seleccionada, luego me llamaron para que elija el apartamento y si soy sincera en ese momento fue que creí que esto era una hermosa realidad”, dice con una sonrisa de oreja a oreja. 

Al igual que las otras beneficiarias de este programa, coinciden en afirmar que, de no haber sido por este proyecto, sería muy difícil poder acceder a una vivienda propia, pues los recursos que generan no son suficientes. De hecho, pensó, que por su bajo salario no calificaría para una unidad. Todo esto lo cuenta desde el comedor de su hogar, el cual habita desde hace apenas tres meses.

Un aspecto para destacar es que con la mudanza a este proyecto en nada alteró sus rutinas cotidianas, pues está ubicado en un centro privilegiado en Santiago, a pocos minutos de su trabajo y del centro mismo de la ciudad.

“Siempre voy a recordar la primera noche que dormimos en nuestra casa, ¡qué bueno es dormir en casa propia!”

Ricardo Pichardo
Sobre el autor

Ricardo Pichardo

Periodista, locutor y profesor de Relaciones Públicas. Pintar con palabras cualquier realidad es una pasión para mí, por eso, contar historias de cambio, es un ejercicio que asumo con entusiasmo. Estoy comprometido con el desarrollo y bienestar de mi entorno.

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